El Programa de Conservación de los Árboles Monumentales surge de la necesidad de conservar los árboles emblemáticos de la provincia. Éstos están amenazados por las transformaciones viarias, urbanísticas y agrícolas, por los incendios, los agentes climatológicos, el vandalismo, las enfermedades y otras causas.
Desde 1994, IMELSA asumió la conservación de este patrimonio natural y cultural a través de su protección y de un cuidadoso seguimiento de su estado de salud, como seres vivos de avanzada edad (algunos alcanzan los 1.200 años) que requieren estudios y cuidados especializados.
La necesidad de proteger estos especímenes se pone de manifiesto al constatar que ha desaparecido el 80 por ciento de los árboles que a principio de siglo tenían el reconocimiento de árboles destacables.