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El clima, una influencia dañina y duradera en la salud de las personas

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Consideraba Hipocrátes, el padre de la medicina, que “la salud y la enfermedad en el hombre, no solo están en relación con su organismo, sino también con el medio ambiente, especialmente con los fenómenos atmosféricos”. Muchos de nosotros seguramente hemos escuchado más de una vez cómo alguno de nuestros mayores le echaba la culpa de sus dolores o molestias al tiempo o incluso como alguna persona predecía que pronto iba cambiar el tiempo, y es que el clima puede llegar a influir mucho sobre nuestro organismo.

Las personas somos animales homeotermos, es decir mantenemos la temperatura de nuestro cuerpo de una forma constante y dentro de unos límites, entre 36 y 37º, de tal forma que por encima o por debajo de estos valores, el organismo sufrirá sus efectos. Así, si la temperatura es muy elevada, se produce una sudoración abundante, pérdida de agua y electrolitos a través de la piel, vasodilatación periférica, dolor de cabeza, golpe de calor, insolación… mientras que si la temperatura es muy baja se produce una vasoconstricción periférica intensa en pies y manos, agudizándose así como consecuencia las patologías reumáticas, como la artritis y la artrosis y un aumento de metabolismo basal y producción de calor, pudiendo llegar en situaciones extremas a la congelación de algunas partes del cuerpo o incluso a la muerte por frío.

Ahora bien, no solo la temperatura influye en nuestra salud, otras variables también repercuten en nuestro bienestar, como pueden ser:

  • El viento. En determinadas zonas geográficas donde el viento azota con gran intensidad, sus habitantes pueden sufrir de irritabilidad, ansiedad, insomnio, fatiga, angustia, palpitaciones y sensación de frio.
  • La humedad. Un grado de humedad bajo o por encima del 65 % puede ser perjudicial para el organismo, pudiendo provocar problemas respiratorios como asma o bronquitis, irritación de zonas sensibles como garganta u ojos, dolor de cabeza, dificultad para dormir, incremento de alergias, etc. La combinación de alta temperatura con alta humedad hace que el calor se soporte peor y pueda aparecer la deshidratación debido a una sudoración excesiva, sufriendo como consecuencia una pérdida de compuestos que el cuerpo necesita, además de agotamiento, desmayos o insolación.
  • La lluvia. Aunque una lluvia moderada produce efectos beneficiosos sobre nuestra salud, pues nos aporta tranquilidad y calma, en lugares el tiempo frecuentemente es inestable, lluvioso y frio hay una tendencia en muchas personas a que su estado de ánimo decaiga, que se encuentren sin energía, melancólicos o sin muchas fuerzas, lo que se conoce como trastorno afectivo estacional (TAE), una alteración que sufre en torno al 15 % de la población. El TAE se manifiesta cuando hay menos horas de sol y, por tanto, se reducen los niveles de vitamina D y serotonina en nuestro cuerpo.
  • Presión atmosférica. Afecta de forma notable a la tensión arterial, al aparato cardiovascular y al sistema nervioso central, provocando taquicardia, trastornos respiratorios, dolor de cabeza, migrañas, pesadez, fatiga muscular… De hecho, según estudios, los infartos son más frecuentes en otoño, y se producen menos cuando el tiempo es cálido y seco.

Según los especialistas en salud y en climatología, el clima ideal para que el cuerpo humano se sienta cómodo y en armonía con el ambiente, aquel en que la temperatura oscila entre los 21°C y los 26°C con una humedad ambiental entre el 30 % y el 60 %. Vivir en un lugar así, con un clima cálido que no presente importantes variaciones de temperatura durante las distintas estaciones del año, es para la mayoría de las personas su lugar ideal, idílico, donde podrían fácilmente pasar el resto de sus vidas. Esto ocurre, por ejemplo, en la localidad de Denia, ya que cuenta con un clima favorable para nuestra salud. Y si no podemos (o no queremos) abandonar nuestro hogar y mudarnos, siempre podemos pasar periodos de tiempo en este tipo de zonas, como aconsejan desde y Romerplaya.

¿Qué hacer ante la aparición de síntomas de enfermedad por culpa del clima?

Se conoce como personas meteorosensibles aquellas que muestras alteraciones como consecuencia de los cambios del tiempo. Para prevenir o reducir la aparición de estos síntomas es importante tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Mantener una correcta hidratación cutánea, sobre todo ante aumentos o descensos importantes de las temperaturas.
  • La práctica de ejercicio, necesaria para mantener la musculatura saludable y prevenir rigideces, tendinitis y dolores en las articulaciones.
  • Una alimentación sana baja en azúcares refinados y grasas saturadas, con el objetivo de prevenir accidentes cardiovasculares.
  • Eliminar el tabaco y reducir el consumo de alcohol.
  • Realizar una consulta médica si los síntomas empeoran o afectan a la vida diaria o una consulta a un especialista en salud mental si se presenta un estado de ánimo bajo.
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