Seguro que si te pido que te imagines a un trabajador en un aeropuerto visualizas a un piloto, a una azafata o la persona que gestiona tus billetes en un mostrador, ¿A qué sí? Si es así no te preocupes, no eres el único o la única que piensa igual que tú.
Existen un montón de trabajos y puestos complejos en un aeropuerto, y no nos referimos solamente a los controladores aéreos además de los que hemos mencionado antes: agentes de pasaje, de rampa y otros empleados pasan por cursos y pruebas que los ayudan a obtener una certificación que los prepara para garantizar nuestra seguridad desde que entramos en el aeropuerto hasta que nos movemos hacia el avión.
¿Quieres saber qué empleos son los que seguramente pasaste por alto? Quédate, mencionaremos los más interesantes y también explicaremos porqué no se habla tanto de ellos; y por si te interesa, mencionaremos algunas de las vías a las que puedes optar si te interesa alguno de estos puestos.
¡No te lo pierdas!
El agente de rampa: un trabajo físico, técnico y preciso.
Cuando un avión aterriza, comienza una coreografía que pocas personas llegan a conocer en profundidad. Desde tierra se desencadena un despliegue de acciones que deben coordinarse con exactitud, sin un solo movimiento improvisado, y en el centro de estas tareas se encuentra el agente de rampa.
Este profesional se encarga de todo lo que ocurre alrededor del avión mientras está detenido: posicionar los calzos, conectar la unidad de alimentación eléctrica, guiar al piloto hasta la parada exacta, cargar y descargar equipaje, colocar las barandillas o pasarelas y supervisar el tráfico de vehículos que se mueven por la plataforma.
La suya es una profesión de gran responsabilidad. Cada maniobra debe realizarse con atención extrema. Un pequeño error en la colocación de un equipo puede dañar el avión, retrasar una operación o incluso comprometer la seguridad del entorno. Por eso, antes de trabajar en rampa es necesario recibir una formación específica sobre procedimientos terrestres, señalización, riesgos de la plataforma y gestión del equipamiento.
Resulta curioso observar que una de las labores más visibles del aeropuerto, la del personal que rodea cada avión, sigue siendo una de las menos reconocidas. Mucha gente da por hecho que esas tareas son simples, cuando en realidad requieren conocimientos técnicos, forma física y capacidad de decisión rápida.
Los agentes de pasaje.
Otra figura frecuentemente subestimada es la del agente de pasaje. En ocasiones se cree que su función se limita a imprimir tarjetas de embarque o colocar etiquetas en las maletas, pero en realidad, su día a día engloba mucho más.
Estos profesionales gestionan reservas, atienden incidencias, organizan embarques, ayudan a personas con movilidad reducida, verifican documentación, informan sobre conexiones y resuelven cualquier problema que pueda surgir justo antes de subir al avión.
Trabajan bajo presión constante, con largas colas de pasajeros esperando, vuelos con horarios estrictos y normativas que se actualizan con frecuencia. Al mismo tiempo, deben mantener una actitud calmada, transmitir seguridad y dar una imagen profesional de la compañía para la que trabajan.
Se trata de un empleo que requiere mucha energía, conocimiento de idiomas y una gran capacidad de comunicación. Pese a ello, suele ser infravalorado debido a que sus funciones se perciben como meramente administrativas.
Técnicos de handling.
Detrás del movimiento de equipajes, mercancías especiales o instrumentos delicados existe un grupo de profesionales que se ocupa de organizar y distribuir estos elementos: los técnicos de handling trabajan desde espacios poco visibles, como almacenes o zonas restringidas, asegurándose de que cada maleta llegue al vuelo correcto, que las cargas especiales se manipulen con el protocolo adecuado y que los objetos frágiles reciban el tratamiento que requieren.
Su labor abarca la clasificación automatizada, el manejo de maquinaria especializada y la coordinación con compañías aéreas. Tienen que conocer los códigos de cada vuelo, los tiempos de entrega, los pesos permitidos, los embalajes homologados y los riesgos asociados a cada tipo de mercancía.
Un pequeño fallo en una etiqueta o un error en la colocación de un bulto puede desencadenar retrasos, pérdidas o daños. Pese a ello, es habitual que el público general no se plantee quién se encarga de que los equipajes aparezcan exactamente en la cinta correspondiente. Todo ese engranaje se sostiene gracias a la precisión de estos trabajadores.
Mantenimiento aeroportuario.
Los aeropuertos no funcionan únicamente gracias a las compañías aéreas y a los aviones que despegan y aterrizan; todo el entorno depende de una serie de infraestructuras que deben mantenerse en perfecto estado. Desde la iluminación de pistas hasta los sistemas eléctricos, pasando por los ascensores, las pasarelas, las cintas de equipaje, los vehículos operativos y las tuberías internas.
El personal de mantenimiento asume este papel. Electricistas, técnicos mecánicos, especialistas en señalización y operarios de instalaciones trabajan para reparar averías, prevenir fallos y revisar equipos que no pueden permitirse un mal funcionamiento.
Aunque su labor sea fundamental, suele quedar en un segundo plano, casi invisible. Solo se habla de ellos cuando surge una incidencia; sin embargo, gracias a su trabajo constante, los aeropuertos permanecen activos durante todo el año.
La importancia del personal de apoyo a personas con movilidad reducida.
El transporte aéreo debe ser accesible, y para garantizarlo existe personal especialmente formado que acompaña a viajeros con movilidad reducida desde su llegada al aeropuerto hasta su asiento en el avión.
Estos trabajadores ayudan a quienes lo necesitan en controles, desplazamientos largos, embarques asistidos y transferencias entre terminales. Cada caso presenta casos distintos: sillas eléctricas pesadas, dispositivos médicos que requieren atención especial, pasajeros que viajan solos o necesidades que cambian en función del destino.
A pesar de la carga emocional y física que implica el puesto, suele pasar desapercibido para la mayoría de personas. No obstante, para aquellos que reciben esta ayuda, su labor resulta imprescindible.
Seguridad privada aeroportuaria.
En la última década, la seguridad se ha convertido en uno de los pilares fundamentales del transporte aéreo. La presencia del personal de seguridad privada es habitual en los accesos, en los controles de equipaje, en los filtros de pasajeros y en zonas restringidas del aeropuerto. Aun así, mucha gente desconoce hasta qué punto deben prepararse para desempeñar estas tareas.
El personal de seguridad recibe formación específica sobre detección de objetos prohibidos, gestión de situaciones complicadas, inspección de equipaje de mano, revisión de equipaje facturado, control de documentación y vigilancia de instalaciones. Deben actuar con rapidez ante cualquier comportamiento sospechoso, seguir procedimientos estrictos y mantener la calma incluso en entornos tensos.
A esta labor se suma la distinción fundamental entre Safety y Security dentro de la aviación. Para aclararnos, Facilities Airport expertos en este curso AVSAF para peatones, explica que aunque ambas palabras se traduzcan como “seguridad”, se refieren a conceptos distintos: Safety se centra en evitar incidentes y accidentes relacionados con las operaciones aéreas, mientras que Security se ocupa de proteger el aeropuerto y sus usuarios frente a posibles actuaciones malintencionadas.
Este tipo de formación demuestra que la seguridad aeroportuaria va mucho más allá de una simple revisión en un arco detector.
Trabajos relacionados con el control de fauna.
Pocos se imaginan que uno de los peligros para los aviones que despegan y aterrizan son las aves. Las colisiones pueden causar daños graves en motores y fuselajes, y por ello, para evitarlo, existe el personal dedicado al control de fauna.
Estos profesionales vigilan el entorno del aeropuerto, utilizan técnicas de disuasión, analizan hábitos migratorios y colaboran con expertos en biología para mantener a las especies alejadas de las pistas. Su trabajo es minucioso, ya que deben conocer qué fauna habita en la zona, cuáles son sus horarios de actividad y cómo puede cambiar su comportamiento según la época del año.
A pesar de su importancia, es uno de los roles menos conocidos de todos los que forman parte del funcionamiento del aeropuerto.
Limpieza y acondicionamiento.
Uno de los trabajos más infravalorados es el del personal de limpieza, a pesar de que su labor determina en gran medida la experiencia del pasajero. Mantener un aeropuerto impecable es una tarea enorme: miles de personas atraviesan diariamente sus instalaciones, utilizan baños, esperan en salas, descansan en zonas comunes y generan un volumen considerable de residuos.
El equipo de limpieza se organiza en turnos que cubren prácticamente todas las horas del día. Recogen basura, desinfectan superficies, renuevan productos higiénicos, aspiran moquetas, acondicionan baños, revisan salas de embarque, limpian aviones entre vuelos y se coordinan con otras áreas para atender situaciones urgentes. Aunque su presencia sea discreta, sin este trabajo constante el aeropuerto sería un espacio caótico, incómodo y poco saludable.
¿Cómo acceder a estos trabajos?
Quien quiera adentrarse en el mundo aeroportuario dispone de varias vías, y entre las opciones más comunes se encuentran:
- Formación AVSAF.
- Cursos de atención al pasajero y handling.
- Certificaciones de operario de rampa.
- Títulos de técnico en mantenimiento.
- Cursos de seguridad privada con habilitación profesional.
- Especialización en logística aeroportuaria.
- Formación en accesibilidad y asistencia a personas con movilidad reducida.
- Programas específicos ofrecidos por empresas de servicios aeroportuarios.
Estos caminos ayudan a los candidatos descubrir un sector más complejo de lo que parece desde fuera. A menudo se piensa que el aeropuerto es un lugar donde predominan unos pocos empleos muy visibles, cuando en realidad es un entramado formado por cientos de profesionales que trabajan en sincronía para que cada vuelo pueda realizarse. Cada uno de estos empleos aporta algo indispensable al conjunto, y por ello, merecen reconocimiento, difusión y una comprensión más profunda de su complejidad.