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Césped artificial y medio ambiente

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Hablar de sostenibilidad es hablar de medio ambiente. Hablar de césped, es hablar de sostenibilidad. Todo lo verde, entendemos que es sostenible y, por ende, bueno para el medio ambiente. Aunque siempre existe el debate en estas cuestiones. Algo que todos conocemos y nos gusta pisar, es el césped. Esa hierba menuda y tupida que cubre el suelo formando una manta o tapiz vegetal, gusta a todo el mundo. Hace pensar en naturaleza, resulta agradable al tacto, a la hora de caminar sobre él y tiene una función ornamental en numerosos espacios. Ahora podemos encontrar esta alfombra vegetal en formato artificial. Es decir, césped artificial. Una opción de lo más popular para cubrir jardines, parques o espacios comerciales.

Este tipo de césped, proporciona numerosas ventajas como el bajo mantenimiento que requiere o su aspecto, siempre verde. Sin embargo, dada la preocupación cada vez mayor, por la sostenibilidad y el impacto ambiental de todo lo que decidimos, resulta lógico hacerse la siguiente pregunta: ¿el césped artificial es una alternativa adecuada y es tan ecológico como parece?

A esta cuestión vamos a tratar de responder a lo largo de este artículo, explorando lo que hace que se trate de una alternativa diferente de otras opciones disponibles. Destacando las ventajas que ofrece a nivel ambiental y en qué medida, contribuye con la sostenibilidad. Veremos las opciones de reciclaje que tiene y conoceremos la huella ecología del mismo, a largo plazo.

En la misma medida, comprobaremos las iniciativas existentes como el compromiso con el medio ambiente de los fabricantes, que trabajan con el objetivo de minimizar el impacto de este producto y promover las soluciones más responsables, para con el planeta. Si quieres saber si se trata de una opción adecuada para un jardín, espacio exterior o incluso, para decorar algún local, no dejes de leer.

¿Artificial y ecológico?

Puede parecer una contradicción, ya que todo lo artificial no nos parece en absoluto ecológico o sostenible. Sin reparar en que prácticamente todo lo que utilizamos es artificial y, en muchas ocasiones, también ecológico y sostenible. Aun así, resulta más paradójico cuando se trata de cosas naturales como el césped o una planta, en su versión plastificada. En Verde Ibérica Césped Artificial, como instaladores oficiales, nos han contado todo lo necesario sobre este tipo de césped y sus ventajas.

Por lo que no está de más, saber que es en realidad eso del césped artificial y que hace que se trate de una alternativa atractiva, frente al césped natural. Para empezar diremos que el césped artificial proporciona diversas ventajas, siendo la primera de ellas, el hecho de que no necesite un riego constante. Este hecho, permite reducir de forma significativa el consumo de agua, un recurso indispensable y, en muchos lugares, cada vez, más escaso.

Al no ser una vegetación viva, dura mucho tiempo sin que sea necesario utilizar pesticidas o recurrir a fertilizantes o tratamientos especiales para mantenerlo en buen estado. Con ello se evita contaminar los suelos y cuerpos de agua. Con solo estas dos ventajas ya es fácil contemplar el césped artificial como una alternativa deseable y favorable para aquellos que, quieran minimizar su impacto ambiental.

De cualquier modo, el césped artificial tradicional, aun siendo considerado como más sostenible que el natural en muchos aspectos, no queda libre de la preocupación ecológica. Razón por la que se han ideo desarrollando diferentes variedades de césped artificial ecológico, diseñados para ser más respetuosos con el medio ambiente.

Estas opciones, a diferencia el césped artificial más convencional, compuesto por materiales como el PVC, se fabrican utilizando materiales más sostenibles, como el polietileno o materiales reciclados. Se diseñan a su vez, para que sean más duraderos y menos contaminantes. Sin olvidar que muchas de estas opciones, se fabrican siguiendo protocolos que buscan la reducción del consumo de recursos y las emisiones de CO2. Lo que contribuye a que la huella ecológica disminuya.

Una de las diferencias más destacables entre el césped artificial ecológico y otras opciones, reside en su enfoque sostenible a lo largo de todo su ciclo vital: desde la fabricación hasta su posible reciclaje al finalizar su vida útil. Mientras que otros tipos de césped, pueden no ser reciclables o cuentan en su composición, con sustancias químicas que afectan al medio ambiente, de manera negativa, el césped artificial ecológico, ha sido concebido para que sea amigable con el planeta.

Más ventajas y menor impacto

La clave de un césped artificial ecológico se encuentra en las ventajas que lo convierten en una opción responsable con el medio ambiente, si se compara con las opciones más convencionales.

Empezando por la reducción del consumo de agua, el césped artificial ecológico, no necesita regado, aunque puede regarse para limpiarlo o refrescar el ambiente. Este factor, como ya hemos comentado, contribuye en gran medida al ahorro de un recurso indispensable y limitado, como el agua. A diferencia de un césped natural que requiere un mantenimiento constate y produce un alto consumo de agua, el césped artificial, reduce notablemente la presión sobre los suministros de agua, favoreciendo la sostenibilidad en general.

Pasando al menor uso de productos químicos, igualmente mencionado, podemos alegar que, el césped natural requiere un mantenimiento que implica el uso de pesticidas y fertilizantes. Estos productos, suelen tener efectos negativos en el suelo y los cuerpos de agua, algo que no sucede con el césped artificial ecológico. No necesitan productos químicos, lo que elimina la posibilidad de contaminar y permite tener un entorno más saludable, para plantas, animales y personas.

Otra de sus ventajas es la fabricación, con materiales reciclados y sostenibles. Este factor, reduce la demanda de recursos naturales, disminuyendo la huella de carbono ya desde el proceso de producción. Elegir un césped artificial fabricado con materiales reciclados, es una excelente manera de contribuir con la economía circular y la reducción de los residuos.

Todo esto nos lleva a una mayor durabilidad y menor necesidad de cambio. Se diseña para ser duradero y resistente a las inclemencias del tiempo. Lo que implica que no sea necesario reemplazarlo de forma continua, genera menos desperdicio y minimiza la necesidad de recursos adicionales. Tiene una larga vida útil, por lo que se requiere menor producción y ahorro de materiales.

Como colofón, se reduce la huella de carbono. Dado que la fabricación de este tipo de césped, se desarrolla con procesos más eficientes energéticamente, la emisión de dióxido d carbono es menor. Estos factores minimizan el impacto ambiental que se asocia con la producción de productos de origen sintético. En otras palabras, se considera una opción más viable para el medio ambiente.

Ventajas ambientales aparte, son muchos los que se preguntan si se trata de un producto reciclable. A lo largo de su historia, no se ha conocido por su fácil reciclaje, esa es la realidad. Sin embargo, gracias a la tecnología y las nuevas prácticas que llevan a cabo en la industria, los avances han sido significativos, por lo que se ha mejorado de forma notable, lo relativo al reciclaje de este producto.

Existen por lo tanto varios tipos de césped artificial: el convencional, fabricado con materiales como el polipropileno o polietileno, difícilmente reciclables por la vía más tradicional, o el que nos atañe, el césped ecológico. Debido al aumento de la población general sobre el impacto medioambiental de los productos sintéticos, son muchas las empresas que han adoptado soluciones innovadoras, con objeto de garantizar la reciclabilidad eficiente del césped artificial.

En la actualidad existen diversas iniciativas encaminadas a reciclar el césped artificial, cuando finalice su vida útil. Este proceso implica la separación de los componentes del césped, como pueden ser las fibras sintéticas y el respaldo de goma. De manera que se puedan procesar y transformar en otros productos. Por ejemplo, las fibras pueden convertirse en otros materiales plásticos, en tanto que los respaldos de goma, tras su reciclado, se reutilizan para crear pavimentos o superficies deportivas.

Podemos decir por lo tanto que, el césped artificial ecológico, fabricado con materiales previamente reciclados y reciclables, hace más fácil el proceso de reciclado. Al decantarse por las variedades diseñadas con un enfoque sostenible, se aumentan las posibilidades de reciclar el producto por completo, llegado el final de su uso. Algunas marcas, implementan sistemas de devolución o reciclaje del césped, facilitando a los compradores la posibilidad de devolver el producto cuando no lo quieran, para que se procese de forma adecuada.

En el particular del reciclaje del césped artificial, no solo ayuda en la reducción de la cantidad de desechos que se generan, al mismo tiempo, disminuye la demanda de nuevos recursos, contribuyendo a la economía circular. Reciclar el césped artificial, evita que grandes cantidades de material terminen en los vertederos, lo que sin duda, se traduce en un impacto positivo. Se reducen los residuos generados y se conservan los recursos naturales.

A pesar de todas las bondades del césped artificial, su impacto en el medio ambiente, debe ser tenido en cuenta. Por lo que siempre hay que elegir aquellas opciones que sean más sostenibles. Las que producen menor impacto en su fabricación e incorporan materiales reciclados o reciclables. Estas opciones son a su vez, más duraderas y eficientes en lo que a recursos respecta.

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